Un año de renovación


Un año de renovación


Herman Van Rompuy, Presidente del Consejo Europeo
Foto: Consejo de la Unión Europea

Para la Unión Europea, 2010 será el año de la renovación de sus instituciones y sus políticas, declara Herman Van Rompuy, Presidente del Consejo Europeo, en una entrevista a este sitio web.

Señor Presidente, ¿cuáles son los desafíos principales a que se enfrenta la Unión Europea en el año 2010?

El año 2010 se enmarcará en un contexto de renovación. En primer lugar, tenemos la renovación institucional derivada de la entrada en vigor del Tratado de Lisboa. Luego está la renovación de las políticas, por medio de una serie de hitos importantes, como la revisión de la Estrategia de Lisboa, el crecimiento para el empleo, la revisión de las perspectivas financieras y la determinación de nuestro nuevo programa social. Por último, una renovación de la dirección, con la entrada en funciones del Alto Representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, la entrada de una nueva Comisión Europea y, sin ir más lejos, mi elección como Presidente permanente del Consejo.

A corto plazo, la Unión Europea seguirá enfrentándose a los efectos económicos y sociales de la crisis financiera y económica. Habrá que salir de la crisis y consolidar las finanzas públicas, a fin de tener una Europa próspera y dinámica, capaz de hacer frente a los retos del desempleo, el envejecimiento de nuestras poblaciones y el cambio climático.

El debate sobre una estrategia económica para 2020 constituirá una oportunidad única para fijar los ejes que guiarán a la Unión hacia una economía sostenible e innovadora. Mi deseo es que los Jefes de Estado o de Gobierno se impliquen de modo más personal en este debate. He decidido por este motivo convocar una reunión informal de los miembros del Consejo Europeo el 11 de febrero para permitir un cambio de impresiones en profundidad.

Como Presidente del Consejo Europeo, ¿cómo se propone usted contribuir a asegurar que el Tratado de Lisboa se convierta de verdad en un instrumento eficaz, que permita a la Unión Europea llevar a cabo sus ambiciosas políticas a largo plazo?

El Tratado de Lisboa abre nuevas perspectivas. Permitirá dar más continuidad y coherencia a la acción de la Unión. La Presidencia rotatoria tiene la ventaja de implicar a cada uno de los veintisiete Estados miembros en el trabajo europeo, pero presenta el inconveniente de la falta de continuidad. Velaré porque nuestra acción se desarrolle de forma coherente y continuada. Es el único medio para responder de forma eficaz a las grandes preocupaciones de los ciudadanos.

El Tratado está lleno de oportunidades y abre numerosas puertas. Junto a la creación del puesto de Presidente permanente del Consejo Europeo y del Alto Representante para los Asuntos Exteriores y la Política de Seguridad, introduce mecanismos de toma de decisiones más eficaces y más democráticos y ofrece bases jurídicas para la actuación efectiva en ámbitos clave como la energía o el espacio de seguridad, libertad y justicia. Estas oportunidades hay que aprovecharlas y estoy dispuesto a ello. Para este trabajo, cuento en gran medida con el apoyo de la Secretaría General, dirigida por Pierre de Boissieu, dado que esta Secretaría dispone de una combinación de experiencia y de memoria institucional fuera de lo común.

El Tratado de Lisboa establece el marco para su función, pero usted ha de llenarlo de contenido y de sentido. ¿Cómo se propone llevarlo a cabo?

El perfil del Presidente del Consejo Europeo ha sido objeto de profundo debate, pero sólo hay un perfil posible, el del diálogo, la unidad y la acción. Para que sea eficaz, el Consejo Europeo ha de ser "alimentado" por el Consejo. Es vital que se establezca entre el Presidente del Consejo Europeo y el Primer Ministro de la Presidencia rotatoria una cooperación estrecha y constante.

Velaré porque todas nuestras deliberaciones concluyan de forma clara y directa. Propondré a mis colegas que celebren auténticos debates, no sólo sobre asuntos a largo plazo, sino también sobre temas de actualidad. Tendremos que dar las orientaciones necesarias a la Unión, que no pueden salir sino de una reflexión común, libre y continua. También cuento con trabajar de forma muy estrecha no sólo con José Manuel Barroso, Presidente de la Comisión Europea -con el que me reuniré todas las semanas, sino también con José Luis Zapatero, el Presidente del Gobierno de España, que ejerce durante el presente semestre la Presidencia del Consejo de la UE. Asimismo tengo la firme intención de proceder a una concertación periódica con Jerzy Buzek, Presidente del Parlamento Europeo: en virtud del nuevo Tratado, el Parlamento desempeñará un papel aún más importante en lo sucesivo.

¿Cómo cree usted que puede contribuir a la evolución del papel de la Unión Europea?

En tanto que Presidente del Consejo Europeo, tendré una responsabilidad particular en materia de política exterior, ya que representaré a la Unión a mi nivel y en mi calidad, del mismo modo que la señora Ashton lo hará en el suyo. A las cumbres con terceros países asistirá también el Presidente de la Comisión, puesto que según el Tratado, la Comisión seguirá desempeñando una función importante en la acción de la UE en la escena internacional.

La Unión Europea es un actor político y económico de primer orden, que representa a quinientos millones de hombres y mujeres y que ha de defender los intereses de sus ciudadanos. Pero también supone un proyecto social y una comunidad de valores, lo que ha de reflejarse en nuestra actuación exterior. A menudo me veo sorprendido por la demanda de Europa que existe en el mundo. Tenemos un importante papel que desempeñar en la escena mundial y me propongo utilizar el Consejo Europeo para desarrollarlo aún más.

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