El 16 de junio el Consejo ha llegado a un acuerdo sobre una racionalización de la normativa sobre los ferrocarriles europeos y las empresas de infraestructuras ferroviarias, que debería aumentar las inversiones, mejorar la supervisión en este sector del mercado y dotarle de mayor competitividad. El proyecto de Directiva refunde, actualiza y simplifica los tres principales actos jurídicos de la UE sobre ferrocarriles para crear un espacio ferroviario europeo único.
El nuevo acto jurídico tiene por objeto mejorar la competencia entre las empresas ferroviarias creando condiciones de acceso más transparentes para el mercado de los ferrocarriles.
En particular da a los operadores de las infraestructuras ferroviarias (por ejemplo, las estaciones de ferrocarriles, terminales de carga e instalaciones de mantenimiento) una mayor independencia de las empresas usuarias de las infraestructuras. Esta separación es un factor importante para que las compañías puedan tener acceso sin discriminaciones a los servicios del sector ferroviario.
Los reguladores nacionales serán más competentes para imponer sanciones y para realizar auditorías con el fin de garantizar la adecuada aplicación de la Directiva. Será también mayor la cooperación entre los reguladores en las cuestiones transfronterizas.
La planificación a largo plazo debería mejorar la financiación de las infraestructuras de ferrocarriles, puesto que ofrecerá mayor seguridad a los inversores. Se adaptarán, además, las normas de tarificación para ofrecer incentivos a la modernización de las infraestructuras.
El acuerdo de los Estados miembros (llamado "orientación general") permite al Consejo iniciar las negociaciones con el Parlamento Europeo, cuya aprobación es también necesaria para la adopción final de la Directiva.
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