Mirek Topolánek, Primer Ministro checo, Presidente del Consejo Europeo, y Nicolas Sarkozy, Presidente francésFotografía: Consejo de la Unión Europea
Los Jefes de Estado o de Gobierno de la UE hablaron sobre la crisis financiera y económica en la reunión informal que mantuvieron el 1 de marzo en Bruselas, y en la que acordaron que Europa tiene que seguir actuando de forma coordinada.
Los dirigentes europeos convinieron en las tres líneas de actuación siguientes:
• Reforzar la confianza y fomentar la estabilidad financiera
• Reconducir la economía real
• Colaborar a nivel internacional.
Reconocieron que es fundamental desbloquear el flujo del crédito y abordar el problema de los activos bancarios deteriorados. Se considera esencial mejorar la reglamentación y la supervisión de las entidades financieras y garantizar la sostenibilidad a largo plazo de las finanzas públicas. También se impone reforzar la estabilidad macrofinanciera en toda la UE y se han previsto ayudas para todos los Estados miembros que afrontan desequilibrios temporales. Los participantes señalaron igualmente las buenas perspectivas a medio plazo y los beneficios que se derivan de la integración europea.
El proteccionismo no es la respuesta. El mercado único debe ser el principal motor de creación de crecimiento y empleo. Hay que sacar el máximo partido de instrumentos como el Fondo Social Europeo para limitar la pérdida de puestos de trabajo. A este respecto, en mayo se celebrará en Praga una cumbre especial sobre empleo. En cuanto al sector europeo del automóvil, se aplaudió la mejora de la coordinación de los planes de renovación de los parques automovilísticos.
Los dirigentes europeos concluyeron asimismo que los esfuerzos desplegados en el seno de la UE han de reflejarse debidamente a escala internacional, por lo que recalcaron la importancia de la Cumbre del G-20 que se celebrará el 2 de abril en Londres.
Más información:
Nota de prensa conjunta(pdf)
Vídeo de la conferencia de prensa